El mejor champú para tu tipo de cabello: cómo encontrar el adecuado

Champús NEQI

Encontrar el mejor champú para tu tipo de cabello puede resultar abrumador, dada la infinidad de opciones que hay. Sin embargo, cada botella de champú contiene una gran cantidad de conocimientos cosméticos que benefician a tu cabello. La elección del producto ideal depende de varios factores, sobre todo de las características de tu cuero cabelludo y del estado de los largos y las puntas de tu cabello. ¿Qué champú es el más adecuado para ti? No hay una respuesta única a esta pregunta, ya que con el champú adecuado para tu tipo de cabello sentas las bases para una melena sana. En este artículo te mostramos cómo encontrar el champú adecuado para tus necesidades individuales y cómo utilizarlo correctamente.

Conocer tu tipo de cabello y tus necesidades

Antes de elegir un champú, es importante que conozcas bien la estructura de tu cabello y tu cuero cabelludo. La estructura de tu cabello indica si tu pelo crece liso, ondulado, rizado o crespo. Esta forma viene determinada básicamente por la raíz del cabello y está genéticamente determinada. Sin embargo, a lo largo de tu vida, la estructura puede cambiar debido a las hormonas, la edad, la alimentación o los tratamientos químicos, como los tintes.

El grosor del cabello también juega un papel importante. El cabello fino tiene un diámetro de entre 0,01 y 0,04 milímetros, el cabello de grosor medio oscila entre 0,05 y 0,07 milímetros, y el cabello grueso empieza en unos 0,08 milímetros. Para saber cuál es el grosor de tu cabello, haz esta prueba rápida con los dedos. Enrolla el centro de un mechón de pelo entre el pulgar y el índice. Si apenas lo notas, tienes el pelo fino. Si lo notas ligeramente, tu pelo es de grosor medio. Si lo notas claramente, tienes el pelo grueso.
El pelo fino se aplasta y se vuelve lacio rápidamente si usas productos demasiado ricos. Por el contrario, el pelo grueso suele parecer rebelde o encrespado si no recibe los cuidados adecuados.

Tu tipo de cuero cabelludo también influye en la salud de tu cabello. En un cuero cabelludo normal, los niveles de grasa y humedad están equilibrados. El cuero cabelludo graso produce demasiado sebo, lo que hace que tu cabello se vea graso más rápido. El cuero cabelludo seco suele arder, picar o tiritar, y puede tender a enrojecerse. El cuero cabelludo sensible reacciona fácilmente a factores externos como los productos químicos para el cuidado del cabello, una alimentación inadecuada o el estrés.

Elegir el champú adecuado para tu tipo de cabello

Una vez analizado tu tipo de cabello, llega el momento de elegir los productos:

  • El cabello teñido, decolorado, con tintes o con mechas se beneficia de los champús protectores del color con extracto de granada y provitamina B5, que conservan la intensidad del color y el brillo. Los filtros UVB protegen contra la pérdida de color. Todo esto te ofrece el champú NEQI Repair Reveal con fitoqueratina, que fortalece las fibras capilares, así como extractos vegetales nutritivos como el monoi, el goji y la malva, que mantienen el brillo y alisan la superficie del cabello. Su fórmula sin sulfatos limpia con especial suavidad, para que el color del cabello brille durante más tiempo.
  • El cuero cabelludo sensible o irritado necesita champús suaves sin sulfatos ni ingredientes irritantes. En este caso, te recomendamos el champú NEQI Moisture Mystery, ya que, gracias a sus tensioactivos suaves, al extracto de algas y a los principios activos vegetales calmantes, limpia el cuero cabelludo sin irritarlo. Su fórmula nutre, alivia la sequedad y ayuda a mantener el equilibrio natural del cuero cabelludo.
  • El cabello seco necesita ingredientes hidratantes como aceites vegetales, proteínas, vitaminas o aloe vera. La glicerina retiene la humedad y evita que el cabello se reseque. Las fórmulas sin sulfatos ofrecen una protección adicional. Para esto, también es perfecto el champú NEQI Moisture Mystery.
  • El cabello fino gana volumen gracias al extracto de bambú, mientras que la vitamina B5 le aporta brillo y suavidad. Sus fórmulas ligeras garantizan que tu cabello no quede apelmazado. El champú NEQI Volume Victory , con su fórmula, deja el cabello notablemente más voluminoso.
  • El cabello graso se puede controlar con champús que regulan la producción de sebo, que contienen extractos de apio o jengibre y que favorecen el equilibrio del microbioma del cuero cabelludo. En este caso, también te recomendamos el champú NEQI Moisture Mystery, ideal para no desequilibrar el microbioma del cuero cabelludo. Los extractos vegetales que contiene (algas, monoi, goji, malva) ayudan a calmar el cuero cabelludo y a regular la hidratación sin apelmazarlo.
  • En caso de caída del cabello Los champús con cafeína, biotina o extracto de ginseng pueden ayudar a estimular la circulación y fortalecer los folículos pilosos. Además, te recomendamos el Dúo fortalecedor NEQI (Aceite de romero + Tónico de romero).

    Este dúo actúa directamente sobre el cuero cabelludo: Rosemary Tonic revitaliza el cuero cabelludo, elimina los residuos y favorece el equilibrio natural. Contiene tripeptidos de cobre, romero, malva, goji y peptidos de avena, que fortalecen el cuero cabelludo.
    El aceite de romero nutre intensamente con aceite de romero y de ricino, favorece la circulación, fortalece las raíces del cabello y lo deja más suave.

Cómo lavarse bien el pelo: la forma correcta de hacerlo

Cepíllate bien el pelo antes de lavarlo para eliminar los nudos y los restos de productos de peinado. Usa agua tibia, ya que el agua caliente reseca el cuero cabelludo y puede provocar picor.

Para el pelo corto o de longitud media, basta con una cantidad de champú del tamaño de una avellana. Haz espuma con un poco de agua en las manos y aplícalo solo en el cuero cabelludo, no en las puntas. Masajea suavemente el champú con movimientos circulares. Esto estimula la circulación sanguínea y favorece el aporte de nutrientes a las raíces del cabello. Al aclararlo, automáticamente llega suficiente champú a las puntas para limpiarlas.

A continuación, aclara el cabello con agua limpia hasta que no queden restos. Para terminar, puedes dejar correr un chorro de agua fría por el cabello; esto cierra la cutícula y aporta un brillo extra.
Después del lavado, aplica el acondicionador solo en los largos y las puntas. Déjalo actuar entre uno y dos minutos y acláralo bien.

Conclusión

El champú adecuado puede marcar la diferencia entre un cabello apagado y uno sano y brillante. Ahora ya sabes cómo evaluar correctamente la estructura de tu cabello y tu cuero cabelludo, cómo elegir el producto ideal y cómo aplicarlo de la mejor manera posible. Pon en práctica estos conocimientos y observa cómo cambia visiblemente tu cabello. Al fin y al cabo, tu cabello se merece el mejor cuidado posible, adaptado exactamente a sus necesidades.

Puntos clave

Para elegir bien el champú, tienes que conocer bien tu tipo de cabello y las necesidades de tu cuero cabelludo. Aquí tienes los consejos más importantes para tener un cabello sano y cuidado:

  • El análisis del tipo de cabello es clave: determina la estructura de tu cabello (de liso a rizado) y su grosor (0,01-0,08 mm de diámetro) para elegir el producto más adecuado. Lo mejor es hacerlo con la prueba del dedo. Enrolla la parte central de un mechón de pelo entre el pulgar y el índice. Si apenas lo notas, tienes el pelo fino. Si lo notas ligeramente, tu pelo es medio. Si lo notas claramente, tienes el pelo grueso.
  • El tipo de cuero cabelludo determina el champú: el cuero cabelludo normal, graso, seco o sensible requiere ingredientes y fórmulas específicas.
  • Si lo usas bien, obtendrás mejores resultados: aplica el champú solo en el cuero cabelludo, lávalo con agua tibia y acláralo bien.
  • Las necesidades específicas requieren un cuidado adaptado: el cabello teñido o decolorado necesita protección del color, el cabello fino necesita un potenciador de volumen y el cabello seco necesita hidratación.

Invertir en el champú adecuado y utilizarlo correctamente es la clave para lucir una melena sana que se adapte a tus necesidades particulares. 

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